A veces estaría bien tomarse un tiempo para saber detrás de que corremos. Algunos tras el dinero, algunos tras la fama, algunos por la gloria deportiva, otros por el bienestar económico, otros por el amor…
Creo que, finalmente, todos buscamos lo mismo aunque recorramos distintos caminos…todos corremos detrás de la felicidad. Así, genérica, desnuda de "accesorios" que nos den pistas de como hallarla. La felicidad como un concepto global, general. La felicidad como la paz para el alma, como el aviso de que ya no hay nada más que buscar. Pero…¿no la perdemos en el, a veces largo, proceso de encontrarla? ¿No es paradójico amargarse, que es en definitiva perder un poco de felicidad, porque no encontramos el estado, la forma en que creemos podríamos ser felices? En este caso, la felicidad sería imposible, pues estaríamos perdiéndola solo por el hecho de hacer el intento de buscarla…¿No tomaremos a veces, presa de la ansiedad, de la impaciencia,hasta a veces de la desesperación, caminos tortuosos, que nos desvían del objetivo verdadero, llevándonos al destino equivocado? Quizás, otras veces, hasta forcemos las situaciones tomando el “camino correcto”, el menos arriesgado, el que menos temores nos despierte…pero hablo de esos temores que traemos dentro, esos que no queremos confesarnos, esos que solo cada uno conoce en si mismo, luego de muchos años de mirar hacia adentro…en estos casos, entonces, si tenemos suerte, tal vez descubriremos que no podemos engañarnos a nosotros mismos…que muy adentro de nuestro corazón sabemos que debemos seguir buscando…porque sin paz interior, sin luz en el alma, sin saber que por fin sabemos lo que estabamos buscando, la felicidad es un imposible...
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